Olivia Wilde tenía cuatro años dentro de la industria audiovisual cuando se sumó al elenco de “Dr House” en 2007 y su rostro pasó a tener reconocimiento global. Desde entonces su carrera no se detuvo, a la actuación sumó labores en la producción y la dirección.

Ese combo de responsabilidades se exponen en “La invitación”, la comedia que se estrena hoy en Tucumán y que dirige y protagoniza la película junto a Seth Rogen, Penélope Cruz y Edward Norton, a partir de un libreto de Will McCormack y Rashida Jones. El filme es una adaptación en inglés de la película española “Sentimental”, una realización de Cesc Gay estrenada en 2020 con Javier Cámara, Griselda Siciliani, Alberto San Juan y Belén Cuesta. Ni siquiera es la versión original: se basa en la obra de teatro “Los vecinos de arriba”, del propio Gay, y que fue montada en las salas porteñas por Alejandro Daulte.

Con semejantes antecedentes, el filme buscará su rincón dentro de una cartelera cargada de pesos pesados como las infantiles “Toy Story 5” y “Minions y monstruos”, “Spider-Man: un nuevo día” y “La Odisea”.

La historia se desarrolla dentro del departamento que habita el matrimonio en crisis entre un músico fracasado y una ama de casa, que ha invitado a cenar a sus vecinos de arriba: una mujer divorciada y un viudo que mantienen una fogosa relación. La velada comienza con tensiones dentro de la pareja anfitriona (su hija de 12 años está en una fiesta) y con sus visitantes, pero la noche avanza hacia terrenos inexplorados y sorprendentes, dentro de un guion que discurre entre puertas cerradas y entre descubrimientos sobre los deseos y los sentimientos de todos los presentes, que incluyen experimentar en el sexo grupal.

No es la primera vez que se utiliza en pantalla grande esta clase de estructura dramática a cuatro personajes que se enfrentan. Basta con mencionar dos títulos que han hecho escuela en este sentido, como las clásicas “¿Quién le teme a Virginia Woolf?” o “Adivina quién viene a cenar esta noche”, en las que las tensiones raciales del Estados Unidos quedaban evidenciadas; o “Un dios salvaje”, de 2011, en la cual una pelea entre los hijos pasa a una puja entre los padres.

Este es la tercera realización de Wilde detrás de cámaras (y delante de ella también, en esta oportunidad), y se la considera su revancha luego de las críticas le fueron negativas en “No te preocupes, cariño”. Hasta el momento, la repercusión ha sido positiva desde su debut en enero en el Festival de Sundance, e incluso comenzó a ser nombrada en la lotería para los Globo de Oro y los Oscar del próximo año, pese a que aún falta demasiado.